Auge de la bicicleta eléctrica en Holanda, país del ciclismo urbano en Europa

Cualquier innovación en lo que a bicicletas se refiere, sin duda debería ser probada en Holanda. Solo en Ámsterdam existen 500 km de carriles exclusivos para este medio de transporte. Por ello, no es de extrañar que el auge de la bicicleta eléctrica o de pedaleo asistido tenga lugar aquí, en el paraíso del ciclista.

La experiencia de circular en bicicleta no es similar en Holanda, a otros países con alto índice de tráfico de automóviles. En la mayoría de las ciudades holandesas es más frecuente ir a trabajar, a la escuela o a realizar las compras en bicicleta, que en automóvil o en transporte público. Tanto es así que incluso ciudadanos mayores se lanzan en dos ruedas para realizar sus paseos.

El ‘boom’ de la bicicleta eléctrica

En este feliz contexto de ciudadanos oxigenados, el mercado de la bicicleta va en alza. El portal Bike Europe, destaca que, en 2018, las ventas crecieron un 5,7 %. De este porcentaje, la bicicleta eléctrica fue elegida por un 40% de los usuarios. Si bien estas bicis son más costosas, han sido compradas de manera masiva.

Todo esto explica la cifra de facturación, que en 2017 fue de 950 millones y en 2018 prácticamente se duplicó dentro del más de un millón de estos artefactos vendidos. La bicicleta eléctrica, representando casi la mitad de las ventas, recaudó ella sola 820 millones de euros, debido a su alto costo de alrededor de 1200 euros.

El futuro de la bicicleta eléctrica

En los países como Holanda, donde existe una exhaustiva planificación estatal con respecto al uso seguro de la bicicleta, se espera un crecimiento de la demanda por las eléctricas. Y ello a pesar de que en los últimos años (2011-2018), el precio ascendió de 740 a 1.200 euros.

Al parecer, este tipo de máquinas tienen un público específico, basado principalmente en personas mayores y en quienes recorren distancias más largas para actividades como ir a trabajar. No ha tenido el mismo éxito la speed e-bike o bicicleta eléctrica de velocidad. Al contrario, este producto vio disminuido su porcentaje de venta entre el 2017 y 2018, pasando de 4500 a 2700 unidades respectivamente.

En cualquier caso, el futuro de la bicicleta eléctrica es bastante claro, sobre todo en una sociedad donde los estacionamientos y tiendas de bicicleta proliferan en las calles. De hecho, en tiendas como Van Moof se puede transformar una bicicleta común en una eléctrica gracias a la famosa ‘rueda holandesa’, de pura cepa neerlandesa.

En conclusión, la calidad de vida y seguridad vial de las calles holandesas resulta un espejo donde muchos otros países desearían reflejarse. Por otra parte, el auge de la bicicleta eléctrica puede dar ánimos a quienes no desean o no pueden pedalear grandes tramos de camino.

 

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