Aumento del uso de la bicicleta para desplazamientos cotidianos

El uso de las bicicletas ha aumentado de forma considerable en las ciudades. Todo parece indicar que las campañas para promover este medio de transporte van logrando sus efectos.  Muchas organizaciones han asumido el compromiso de estimular el uso de la bici para desplazamientos cotidianos; y tantos esfuerzos están teniendo poco a poco una buena acogida.

 

¿Por qué usar la bicicleta en nuestro día a día?

Esta es una pregunta que se hacen quienes prefieren la comodidad de un vehículo a motor. Y aunque los argumentos son bien conocidos, siempre es bueno recordarlos.

  • Existe una razón de sanidad ambiental. La bicicleta es un vehículo respetuoso del medio ambiente. En tiempos en los que la preservación del equilibrio ecológico es necesaria y urgente, el uso de la bici es una medida excelente.
  • Por si este argumento no es lo suficientemente convincente, existe otro que se refiere a la calidad de vida. Al pedalear, el cuerpo se ejercita, y el ejercicio es bueno para la salud. Ayuda a controlar el peso, fortalece la musculatura y es un excelente ejercicio para el sistema cardiovascular. Y, dadas las condiciones actuales de tráfico en muchas ciudades, evita situaciones de estrés.
  • Por si todos estos beneficios fueran pocos, existe una razón de economía. No hay gastos de combustible, y el mantenimiento del vehículo es casi inexistente.

En síntesis, usar la bicicleta para los traslados cotidianos beneficia la salud, el bolsillo y el ambiente. ¿Se puede pedir algo más?

 

¿Cómo favorecen los gobiernos el uso de las bicicletas?

Hay ciudades que han asumido con ímpetu el propósito de estimular el uso de la bicicleta.  La gran meta es lograr entornos urbanos sostenibles y más amigables con el bienestar del ciudadano y del planeta.

Con este objetivo, se trabaja por parte de las autoridades en la transformación de la infraestructura urbana.  Algunas de las acciones más populares:

  • Vías para bicicletas que se entrelazan e interconectan diferentes zonas de la ciudad. Se trata de rutas imprescindibles para quienes usan estos vehículos, pues les ofrecen seguridad y acortan los tiempos de los traslados.
  • Disponibilidad de bicicletas públicas para alquiler. Es otra medida de gran impacto. Las personas tienen a disposición vehículos en cualquier parte de la ciudad y eso favorece la decisión de usarlos.
  • Puntos gratuitos de estacionamiento seguro para bicicletas. Una necesidad a la que hay que atender.
  • Organización de eventos ciudadanos en los que se participa en bicicleta. Muchas de estas convocatorias integran a jóvenes y a niños, generaciones en las que hay que extender el hábito de la bici.
  • Muchas empresas también contribuyen. Los empleados que llegan al trabajo en bicicleta, disponen de estacionamiento vigilado. Algunos hasta incluyen duchas y espacios para cambiarse de ropa, para las épocas de calor intenso.

Las ciudades se transforman y mejoran, movidas por las preferencias, hábitos y necesidades de los ciudadanos. El uso de la bicicleta es la mejor y más saludable elección.

 

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