La bicicleta es un símbolo de salud más que nunca

Hemos terminado de vivir la primavera más corta de nuestras vidas y, casi sin darnos cuenta, tenemos ya los dos pies plantados en el verano. La bicicleta, uno de los medios de transporte favoritos en un modo recreativo, ha perdido tiempo y presencia de diversión cuando el buen tiempo llegaba a unas ciudades desiertas y que tímidamente han ido recuperando la vida en las calles. O, mejor dicho, es lo que habría pasado si no fuera porque vivimos en una gran revolución de la bicicleta a nivel planetario, en un contexto en que, antes de la pandemia, este vehículo de dos ruedas ya estaba ganándole espacio al coche y estableciéndose como la mejor alternativa y símbolo de salud para los desplazamientos urbanos diarios. Pero, ahora, lo es más que nunca.

Y lo es porque la pandemia, entre los aprendizajes que deja, ha dejado claro que las grandes urbes tienen un problema urgente de contaminación para el cual la solución podía ser más fácil y efectiva de lo que creían. Las panorámicas de las ciudades con un aire infinitamente más limpio en el periodo de confinamiento dejan claro que el día a día con tanto coche lanzando emisiones a la atmósfera es algo que necesita ser cambiado. Quitar infraestructura al coche para dárselo a la bicicleta. Una respuesta que trae consigo un mensaje que deja clara la apuesta por los buenos hábitos en una sociedad cada vez más sedentaria y con peor salud.

Un beneficio directo en la salud del ocupante de la bicicleta, que hace ejercicio, y en la de quienes le rodean, que respiran un aire más limpio. Además, este resultado de contar un ambiente más saludable ha contribuido a frenar en la medida de lo posible la expansión del coronavirus, con más capacidad de contagio y más letal en las ciudades de aire más contaminado, pues se hace mucho más peligroso en estos ambientes.

Para la responsabilidad y la diversión

Con la evolución de la pandemia hacia cierto control, también evoluciona el uso de la bicicleta. Vehículo más recomendable para los desplazamientos necesarios en los tiempos más crudos, con la desescalada lo ha sido también -sin dejar de serlo para estos- para con un motivo deportivo, y es que la posibilidad de poder volver a ejercitarnos al aire libre ha traído consigo más deportistas aficionados que nunca, que han encontrado en el pedaleo una forma de volver a tonificar un cuerpo caído en el casi obligado sedentarismo.

Además, la recuperación de la actividad de los negocios también ha traído a la estampa mañanera bicicletas empleadas en las idas y venidas al lugar de trabajo, pues la ciudadanía reanuda su vuelta a la actividad más concienciada con un Medio Ambiente más limpio después de los acontecimientos recientes.

Por supuesto, también ha sido la bicicleta entendida como un símbolo de la recuperación económica, puesto que en tiempo de recisión el sector de la bicicleta está experimentando un auge en el que se disparan las ventas. A más escenarios favorables para su uso, mayor divulgación de sus beneficios y, por tanto, más interesados.

Y, por último, cómo no, recupera su tradicional estatus recreativo. La bicicleta es también uno de los grandes símbolos del verano, de esos largos días que nunca se acaban, de pasar el tiempo con los amigos o la familia de un lado para otro y sobre un vehículo de dos ruedas con ningún otro combustible que las piernas.

La bicicleta ha sido en estos últimos meses necesidad, transporte, deporte, objeto de deseo y recreación. Un símbolo de salud con múltiples usos y, todos, beneficiosos.

 

0 Commentarios

Escribe tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *