La bicicleta se mantiene como opción de movilidad urbana en invierno

La bicicleta se ha convertido en uno de los medios de transporte más utilizados en las grandes ciudades. La promoción de la vida saludable y las acciones en materia de desarrollo urbanístico para fomentar el uso de vehículos sostenibles, están comenzando a dar importantes frutos. En determinadas temporadas es quizá más una opción de placer, pero cuando llega el invierno se hace necesario modificar algunos hábitos.

Lo cierto es que el uso de la bicicleta durante todo el año trae enormes beneficios. Un entorno en el que se ven disminuidos los gases y ruidos es por sí mismo un reflejo de una comunidad más saludable. Además de las conocidas ventajas para el estado físico de las personas, hay que destacar el cambio positivo en las interrelaciones urbanas. Menos tráfico vehicular y todos sus efectos asociados, generan de manera directa una disminución en el estrés social.

 

Claves para usar la bicicleta en invierno

La llegada del frío no debe provocar el abandono de la bici como medio de movilidad. De hecho, hay muchos ejemplos de grandes ciudades en las que los porcentajes de utilización no se modifican a pesar de la temporada, como es el caso de las pertenecientes a países del centro y norte de Europa. Lo único necesario es tomar ciertas precauciones para aumentar la seguridad.

El abrigo adecuado es la primera medida que se debe tomar. Más allá de las prendas de abrigo integrales, hay que hacer especial énfasis en manos, cabeza y pies. Estas partes del cuerpo son las más expuestas y con menos movimiento, por lo tanto, deben estar bien protegidas. Una sensación de frío desmedido puede afectar las maniobras o el uso de los frenos, por ejemplo.

La ropa térmica es una evolución que tanto ciclistas como motociclistas agradecen y se ha ganado un lugar importante en los usuarios de la bicicleta urbana. Existen en el mercado diversos modelos de prendas térmicas, camisetas confeccionadas en materiales ligeros, elásticos y muy cómodos para rodar. La utilización de este equipamiento térmico, junto con una chaqueta rompevientos, convierten al traslado en bicicleta en una gran experiencia.

 

Controles periódicos al estado de la bicicleta

Las exposiciones a bajas temperaturas, lluvias o nieve también afectan en mayor medida el estado de la movilidad sostenible. Es conveniente reforzar los controles de mantenimiento de la bicicleta en esta época del año. Hay más desgaste de frenos, de los sistemas de cambios, de marchas, discos, etc. Del mismo modo que se incrementan los cuidados en el conductor, se debe aumentar el mantenimiento en las bicicletas.

La movilidad sostenible es un factor más que suma al cambio de paradigma mundial por el que estamos atravesando. Hay que tomar conciencia y fortalecer el uso de las bicis como medio de transporte urbano para construir un futuro mejor.

 

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