Más bicicletas que nunca: una tendencia para quedarse

El confinamiento obligado debido a la propagación de la Covid-19 ha despertado en muchas personas la pasión por la práctica de deportes. Pero el desconfinamiento, por su parte, no ha amortiguado las energías de los más motivados, y la bicicleta parece ser el furor del momento, por lo que las tiendas especializadas están en alta demanda.

La tendencia ha llegado para quedarse, pues circular en bicicleta es una de las actividades físicas que más se disfruta y, al mismo tiempo, permite el desplazamiento con un coste 0, ofreciendo en ello muchos beneficios para la salud.

 

Las bicicletas han llegado para quedarse

Como hemos visto, las actividades físicas fueron una fuente de escape durante el confinamiento y el uso de la bicicleta parece ser una extensión de la práctica deportiva que se hacía en el hogar. Las empresas fabricantes de bicicletas ya había notado una tendencia al alza en ventas, en plena pandemia, y los pedidos y ventas online habían superado todas las expectativas.

Son muchas las personas que han vuelto a sus tareas y han adoptado, parece que definitivamente, a la bicicleta como medio de transporte, como una forma de evitar el contacto directo y el riesgo de contagio de coronavirus, para evitar arriesgarse a un acercamiento demasiado peligroso.

 

Fábricas de bicicletas desbordadas

Si bien la recesión económica ha llegado a extremos impensados y los sectores productivos se han visto seriamente afectados, el sector de la bicicleta y afines se ha despegado del resto, al punto de que se han agotado las existencias y han aparecido problemas reales para culminar los procesos productivos.

En la actualidad, quienes están interesados en la compra de bicicletas no son necesariamente ciclistas experimentados, por el contrario, son en su mayoría personas que no están acostumbradas al ciclismo. Estos usuarios han vuelto a la práctica de andar en bicicleta no solo por los beneficios que aporta a la salud, sino porque la consideran un verdadero medio de locomoción, entre destinos medianamente distanciados.

En datos, las fábricas están experimentando una significativa demanda y ha aumentado en particular las ventas de bicicletas eléctricas. En las gamas junior, los clientes pueden llegar a invertir hasta unos 200 euros y, en las gamas seniors, los precios alcanzan los 1500 euros.

Algunas empresas distribuidoras de bicicletas eléctricas han vivido experiencias únicas al verse obligadas a conseguir, en el exterior, baterías de repuesto, por ejemplo, para sus modelos estándar, por la alta demanda. La escasez de repuestos es una problemática que se extiende a todo el mundo, aunque poco a poco, se está volviendo a la normalidad.

 

La tendencia a viajar en solitario

La bicicleta se ha convertido en el medio de transporte preferido, y la población la ha elegido porque es ideal para mantener el distanciamiento, evitando los medios de transporte colectivos, que es recomendable evitar.

La crisis sanitaria ha fomentado los viajes en solitario y la intensa práctica de la bicicleta. El número de coches en las calles es, sin duda, mucho menor que el que había antes que comenzara la pandemia. Lo cual, en este sentido, es una magnífica y saludable noticia.

 

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